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José Francisco Marín / Ramon Parramon Participación cultural / Representación urbana El programa de debates de carácter interdisciplinar se realizó en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona los días 25 y 26 de octubre de 2002. Se desarrollaron en torno a la idea de representación y participación que inciden en aspectos sociales, culturales y políticos de la construcción de la ciudad. Este programa de debates constituía un tentáculo más sobre el tema de Participación cultural / Representación urbana y Participación Urbana / Representación cultural que se explicitaba de una forma audio visual y textual en el apartado Conexiones de la exposición, y que específicamente se trata en esta publicación. Con el título Participación cultural / Representación urbana, se ha pretendido abordar estrategias de representación urbana basadas en posicionamientos y acciones culturales promovidos desde el ámbito del arte y la intervención en el espacio público. El arte como actividad vinculada a la comunidad, al contexto específico y planteando la posibilidad de colaborar en la construcción de una alternativa colectiva que participe activamente en los procesos de transformación social. (1) Evidenciar la organización de sectores sociales concretos, que impulsan alternativas basadas en la participación colectiva y que generan estrategias de representación vinculadas a la realidad social urbana, generando estrategias culturales propias; era el sentido propuesto a través del concepto Participación Urbana / Representación cultural. Esto se desarrolló poniendo en relación, como caso de estudio, dos zonas céntrico-históricas y dos zonas periféricas de las ciudades de Barcelona y Jerez de la Frontera, y se trataron en dos sesiones de debate específicas. (2) Respecto a los Cascos Históricos analizados, el de Jerez y el Raval (Barcelona), a pesar de las dinámicas tan diferenciadas que inciden sobre ellos, se encuentran espacios y actuaciones rehabilitadoras que, en su disimetría, proyectan elementos de análisis que dan luz al territorio inverso. Proyectos que, recontextualizados, respectivamente pueden generar en el “espacio” inverso nuevas dinámicas de intervención y, sobre todo, de participación vecinal. El Registro municipal de solares llevado a cabo en el casco histórico de Jerez, como medida previa de control público para evitar, sobre todo, la especulación inmobiliaria, pone de relieve los intereses ocultos que, en su momento, impidió tal actuación en el barrio barcelonés del Raval. En el mismo sentido, la prioridad en la rehabilitación de los edificios habitados (“casas de vecinos”) patentiza el resultado que se puede conseguir cuando la rehabilitación “urbanística” va sincronizada con las medidas de transformación social. La rehabilitación de la vivienda antigua sirve de panacea en la transformación de un barrio manteniendo la identidad viva, evitando que la remodelación lo transforme en un “escenario” de vida social preprogramada. Al tiempo, el vacío y la ausencia de la memoria colectiva en ambas experiencias muestra el objetivo político de la desertización de una participación vecinal profunda en los proyectos de rehabilitación. De Barcelona hacia Jerez, quedaba clara la eficacia de los programas concertados entre las Administraciones públicas implicadas en el proyecto. Y, también, la posibilidad de sumar recursos y conseguir otros. Lo que en uno, Barcelona, es una variable a resituar en la rehabilitación, una población heterogénea que llega, en Jerez, la despoblación de la zona y envejecimiento de la población hace que un objetivo principal sea crear condiciones favorables que hagan posible el reasentamiento de población. Reflexiones posteriores al debate. En estos momentos consideramos que hay una urgente necesidad de investigar y llevar a la práctica nuevas formas de producción o nuevas estrategias que canalicen prácticas que se mueven dentro de un activismo cultural. Podríamos aceptar la definición Brian Wallis “activismo cultural como la utilización de medios culturales que traten de promover cambios sociales” (3). En este sentido entendemos como prácticas que se insertan en un discurso social, por tanto no individual, sino en el ámbito de lo colectivo. Y en estas prácticas pueden tomar parte tanto el arte, como el diseño, como el urbanismo, como la arquitectura, u otras que producen mensajes visuales y formales. Pero implica que estas prácticas han de entrar en procesos que colaboren con otras disciplinas mas próximas a la acción social, mas cercanas a la práctica de acción que a la de formalización.
(1) Los participantes en el debate y que en las páginas siguientes de esta publicación se recogen sus aportaciones fueron: Paloma Blanco. Comisaria de exposiciones. Manuel Delgado. Antropólogo. (2) El debate sobre estos casos de estudio se articularon de la siguiente forma: Centros históricos: Raval (Barcelona)/Centro histórico de Jerez de la Frontera. Con la participación de Manuel Collado. Arquitecto, María Bejarano. Presidenta del colectivo vecinal del Centro histórico de Jerez, Mercè Tatjer. Geógrafa, Gaspar Maza. Antropólogo y trabajador social en el Raval (Barcelona) y Francesc Magrinyà. Ingeniero. Profesor de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Catalunya, como moderador. |